sábado, 11 de julio de 2015

LA FRANCMASONERÍA OPERATIVA EN EL SACRO MONTE DE GRANADA


Kim Pérez

Unas decenas de metros al Sur de la Abadía del Sacro Monte hay una cruz sobre un pedestal con cuatro caras. En la cara Oeste, hay grabada la inscripción “Canteros de Granada”, y bajo ella las dos formas triangulares cruzadas de la escuadra y el compás y, atravesando sus brazos, una regla; en la cara Sur, están los siguientes versos:

“A la memoria i exemplo / de aquellas piedras famosas / cuias colunas preciosas / fueron de Dios biuo templo / en el monte donde vieron / tanta gloria i tanto bien / de piedra esta cruz tan bien / los canteros ofrecieron / Anno de 1595”

En la cara Norte, mirando a la Abadía, están estos otros, que parecen de la misma mano, por los paralelismos, pero con más emoción:

“Al valor divino y fuerte / de unos soldados que fueron / tales que al mundo vencieron / y sujetaron la  muerte / y a sus despojos ganados / con tal fuerça y tanta luz / lebantaron esta cruz / otros piadosos soldados”.

Y en la cara Este, bajo el letrero “Soldados de la Alhambra”, hay un bajorrelieve de un soldado en armadura, con un cañón, arcabuces, lanzas, alabardas, banderas, etc

“Soldados de la Alhambra” : es decir, supongo que del Cuerpo de Inválidos. Veteranos, ganadores en tantas guerras de sólo sus despojos, asociados con los canteros que estaban construyendo la Catedral de Granada y que veneraban el Templo de Salomón.

No hay en España escrito comparable a éste sobre la Francmasonería Operativa, la unión de los canteros que habían hecho las catedrales de Europa, ni de su posible vínculo con los hombres de guerra que habían expuesto día a día sus vidas, otra labor sagrada.

Estos Canteros Francmasones, probablemente esotéricos, probablemente herederos en Escocia de algunas tradiciones templarias, estaban por tanto íntimamente vinculados al movimiento espiritual que estaba vibrando en el Sacro Monte de Granada, centrado en un intento de fusión del Cristianismo y el Islam.

Las fuerzas que dinamizarían este impulso debían de ser el esoterismo y la mística de los Cristianos y la mística sufí del Islam, la del corazón con alas que vuela lleno de amor a Dios.

En ese año de 1595 habían empezado a salir a la luz pública los Libros de Plomo que creaban así el Sacro Monte. Miguel José Hagerty, un gitano americano, joven, delgado y estilizado, discípulo en Granada de Fray Darío Cabanelas y seguidor de José Godoy Alcántara, concordaba con ellos en que se trataba de un intento de formar un Cristianismo Morisco;   en medio de los siglos de la Inquisición era un empeño a la desesperada, que consiguió eludirla.

Pero aunque contaran una historia inventada, eran algo más que una falsificación, pues había en ellos desde luego un cuento exotérico, dirigido a conseguir el apoyo de una mayoría, engañándola, pero en el fondo quizá una intención esotérica, oculta, comprensible sólo para una minoría que tenía que esconderse: el mensaje de que Dios es Uno, que es el Único Dios, el mismo para Cristianos, Musulmanes, Esoteristas y Judíos, que no hay razón para el enfrentamiento a muerte de las religiones…

Por eso, el emblema de los Libros de Plomo era el Sello de Salomón o Escudo de David, los dos triángulos cruzados formando una estrella de seis puntas, Dios mirando hacia lo humano y lo humano mirando hacia Dios, y este emblema llegó a ser el de la Abadía del Sacro Monte, una Abadía cristiana a la que representaba un emblema previo a la Cruz, y casi un emblema de la ciudad de Granada, para quienes conocen esta historia de Cristianos, Moriscos y Gitanos.


Desde luego, en la colección de los dieciocho dibujos de los Libros Plúmbeos que representan algo relacionado con el Sello de Salomón, hay seis, una tercera parte, en la que aparecen dos ángulos cuzados, uno hacia arriba y otro hacia abajo, pero sin formar la estrella de los dos triángulos; ése es el mismo esquema del compás y la escuadra de los Francmasones, y  puede ser una segunda prueba, junto a su misma presencia en la cruz de piedra frente a la Abadía, de que los Canteros de Granada estaban junto a los Moriscos en este sueño…